top of page
Campos verdes

Sembrar para Cosechar, Cosechar para Sembrar

  • Foto del escritor: Facundo Daireaux
    Facundo Daireaux
  • 24 ene
  • 2 Min. de lectura

Actualizado: 12 feb

Hay que buscar la vida que queremos. Y, si no existe, hay que inventarla.
Hay que buscar la vida que queremos. Y, si no existe, hay que inventarla.

Año nuevo, nuevo año. Qué linda que es la vida, y qué lindo es vivirla como te lo piden tus entrañas.

Empieza un nuevo año y, naturalmente, es un buen momento para frenar antes de volver a arrancar. Frenar para reflexionar y, sobre todo, para agradecer. Siempre hay cosas para agradecer que damos por hechas. A mi forma de verlo, la gratitud es un ingrediente esencial para ser personas plenas. Personalmente, agradecer por la vida que tengo me emociona y me dispone a seguir entregándome a ella buscando elevar la vara en cada cosa que hago.

Un gran aprendizaje del último año, si bien no es especialmente novedoso para mí, aunque sí lo ratifica, es la importancia de saber verdaderamente qué queremos en nuestra vida y qué queremos cosechar en ella.

Para cosechar, antes hay que sembrar. Y jamás cosecharemos lo que queremos si sembramos otra cosa. Ambas se retroalimentan, para bien o para mal. Una mejor siembra redundará en mejores cosechas, cuyos frutos nos habilitarán a seguir perfeccionando la próxima siembra, a seguir perfeccionándonos como personas. Pero para cosechar lo que queremos debemos tener claro, primero, qué queremos cosechar. Una vez definido aquello — nada fácil, por cierto — debemos hacer el examen de conciencia necesario para determinar qué sembrar a fin de alcanzar tales frutos. Luego hay que cuidar la siembra. Con disciplina, paciencia, templanza y determinación. Con respeto a nosotros mismos, y con mucha sangre en las venas.

Creo que quienes saben lo que quieren para su vida tienden a lograrlo a lo largo de ella. Porque ponen todo de sí para que así sea. En lo que estoy seguro es que quienes no lo saben, por definición, no lo logran. Porque no se puede alcanzar un fin que no existe.

Ya hablé de esto en otra reflexión, pero creo que otro ingrediente esencial para una vida plena es el propósito que buscamos darle. Personalmente, pocas cosas me motivan tanto como la incesante búsqueda de ser mejor persona, en su concepción más holística posible. Mente, cuerpo, alma y corazón. Buscar desarrollarme intelectual, física, espiritual, y emocionalmente me mantienen muy vivo. Son aspectos de la vida que se expanden o se contraen sinérgicamente. Los límites no existen, los inventamos nosotros.

Hay que buscar la vida que queremos. Y, si no existe, hay que inventarla.

Un nuevo año. Allá vamos. No esperemos nada, pero vayamos por todo.

 
 
image_edited_edited.png

La Nativa Reflexiones

image_edited_edited.png

Londres, Inglaterra

Suscribíte para recibir lo que escribo

bottom of page