top of page
Campos verdes

Aprendiendo del Bambú

  • Foto del escritor: Facundo Daireaux
    Facundo Daireaux
  • 3 abr
  • 2 min de lectura

La inteligencia que trae consigo la naturaleza siempre nos permite encontrar analogías aplicables a nosotros como personas. Al final, también somos parte de ella.

Hoy la analogía es con la caña de bambú. Si nunca escuchaste sobre ellas, lo importante en este caso es contar que tienen la particularidad de que, si bien son simplemente plantas, con su tallo, toman una altura de 20 a 30 metros.

¿Alguna vez viste una planta de 30 metros de altura? Yo no.

Pero lo que más me sorprendió de ellas al saberlo, aparte de su potencial tamaño, es que pueden pasar de 3 a 7 años desarrollando sus raíces antes de comenzar a crecer en altura y, luego, en apenas unos meses, alcanzar semejante tamaño.

Básicamente, pasan años creciendo por dentro, donde nadie las ve, para después crecer más de 20 metros en sólo unos meses.

Es decir, durante los primeros años simplemente echan raíces, fortalecen la base que les permitirá luego crecer de semejante manera. Durante los primeros años crecen, pero para abajo. Echan raíces bien profundas para, recién ahí, comenzar a crecer por encima de la superficie.

Son muchas las lecciones que podemos tomar de esto.

Paciencia, convicción.

¿Cuántos años dedicamos a crecer por dentro y qué tan pacientes somos para empezar a tomar altura? ¿Cuánto tiempo y energía invertimos en el desarrollo de nuestra persona y nuestro mundo interior, en nuestra base, nuestras raíces? ¿Con cuánta convicción actuamos sobre lo que pensamos y queremos para nuestra vida? La paciencia sin convicción se vuelve impaciencia. Y la impaciencia cosecha frutos inmaduros.

Con las cañas de bambú vemos la importancia de crecer sólido por debajo de la superficie para luego tomar altura, tomar vuelo. Cuanto más crezcamos para abajo, cuanta más energía dediquemos a nuestro crecimiento y fortalecimiento interno, mayor y más firme será el despliegue exterior como personas.

Raíces sólidas llevan a un crecimiento sólido. Raíces débiles derivan en un crecimiento débil.

Personalmente, creo que en la vida hay momentos para formarse y cultivarse, y momentos para recolectar los frutos de esto. Pero también creo que implica una visión progresista de uno mismo, y una mirada de largo plazo. Con paciencia, templanza y determinación.

Lo cierto es que al bambú no le toma unos meses crecer 30 metros, sino años fortalecer las raíces que le permiten hacerlo.


 
 
image_edited_edited.png

La Nativa Reflexiones

image_edited_edited.png

Londres, Inglaterra

Suscribíte para recibir lo que escribo

bottom of page